CELACANTOCuando unos pescadores salieron a pescar el día veintidós de diciembre de 1938 en el río Chalumna, al sur de África, poco podían pensar que, entre sus capturas, iba a encontrarse un verdadero fósil vivo: un celacanto.
Reproducción de un celacanto de las Comores
Lo último que se había sabido de esta especie se hallaba, en efecto, en un fósil que permitía datarlo ochenta millones de años atrás. Por tanto, se creía extinguido desde el periodo Cretácico. Pero, tras investigaciones posteriores –en 1987, se filmaron con un sumergible los primeros ejemplares en su hábitat- y nuevas capturas, se confirmó su existencia.
Todo ello se explica porque el celacanto vive a grandes profundidades –en cuevas a unos doscientos metros-, subiendo por la noche a la superficie para alimentarse de peces costeros.
No obstante, estos celacantos modernos, han evolucionado respecto a sus antecesores y su modo de vida es bastante diferente. Alcanzan hasta un metro y treinta centímetros de longitud y pesan aproximadamente setenta kilos. Son peces óseos, es decir, poseen esqueleto calcificado, a diferencia del otro tipo de peces comunes, que lo tienen cartilaginoso.En la actualidad, se conocen dos subespecies denominadas celacanto de las Comores y Celacanto indonesio por el lugar donde se encuentran sus poblaciones. El primero es de color azul intenso, mientras que el segundo es parduzco. Externamente, destacan sus dos aletas lobuladas y una cola simétrica con un lóbulo apical. Por otra parte, su reproducción es compleja: fecundación interna, desarrollo de unos pocos embriones en el interior de las hembras y un largo proceso de gestación, de alrededor de trece meses.
La gran importancia de esta especie reside en que, junto a los peces que tienen pulmones, son los parientes marinos más cercanos a los vertebrados terrestres, con lo que ello supone para las teorías de la evolución.
Recreación de un celacanto indonesio
Por ello y por encontrarse en peligro de extinción, el celacanto es una especie protegida. A causa de la sobreexplotación pesquera de las zonas donde viven, que provoca la escasez de alimentos para ellos, se hallan en riesgo de desaparición. Sería una pena que lo que no lograron ochenta millones de años de evolución sea capaz de hacerlo ahora el hombre, es decir, conseguir que se extinga.
A modo de curiosidad, diremos que, en algunas zonas de Asia existe la creencia de que el líquido de su espina dorsal prolonga la vida, lo cual hace que tampoco estén muy seguros.
